Sleater-Kinney: The ballad of a lady man

Sleater-Kinney fueron una de las bandas punteras del movimiento riot grrrl que cogió el testigo de bandas seminales como Bikini Kill o Bratmobile. Siete discos después la banda de Portland es ya una autoridad de la música norteamericana. Se han desprendido de la molesta etiqueta de girl band y son simplemente Sleater-Kinney, la mejor banda de rock del planeta (1). Después del “indefinite hiatus” que anunciaron en 2006 vuelven, y lo hacen a lo grande: con un nuevo álbum y con una súper gira mundial. Para celebrar su regreso hacemos un pequeño repaso a su historia.

SleaterKinney

En 1994 dos chicas procedentes de Oregon deciden formar una banda que bautizarán con el nombre de una carretera en el estado de Washington, lugar donde vivían. Corin Tucker, era miembro de la reconocida banda de riot grrrl Heaven to Betsy. Carrie Brownstein (Carrie Kinney según los créditos de los 2 primeros discos) formaba parte de otro grupo del estilo, Excuse 17. Ambas se conocerán en el Evergreen State Collage de Olympia, iniciando una relación sentimental y musical que les llevará a editar un primer 7” en 1994 ‘You Ain’t It’ en el sello Villa Villakula. Más tarde, en 1995 y durante un viaje que la pareja realizó a Australia para celebrar la graduación de Corin, graban el que sería su primer álbum ‘Sleater-Kinney’, con la colaboración de la baterista Lora MacFarlane (que después formará Ninetynine), y que editará Chainsaw Records+Villa Villakula (en Europa lo editará tres años después el sello Matador). Este primer disco sigue los dictados del riot grrrl. Una música urgente y rabiosa en la que la personal (y pasional) voz de Corin rasga como una cuchilla. Tras la buena acogida que tuvo su debut no esperaron demasiado y en 1996, en el mismo sello, editan su segundo disco al que llamarán ‘Call the doctor’. Con un sonido algo más depurado y unas letras con una evidente carga política, la voz de Carrie va ganando cierto protagonismo respecto al primer álbum. Este disco obtendrá muy buenas críticas y cerrará lo que se puede considerar la primera etapa del grupo.

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Y llegó el punto de inflexión bajo el nombre de ‘Dig me out’.
Tres acontecimientos anteceden este disco y serán claves para el desarrollo posterior del grupo. En primer lugar, ficharán por el sello de Olympia Kill Rock Stars, casa de algunos de los grupos más emblemáticos del riot grrrl y punk femenino como Bikini Kill.  En segundo lugar, un nuevo miembro entra a formar parte de la banda: Janet Weiss será la nueva baterista, convirtiéndose en el tercer miembro fijo y artífice, en buena medida, del personal sonido de Sleater-Kinney. Y por último, se produce la ruptura de la pareja Corin-Carrie, factor en torno al cual giraba el grupo hasta este momento. En este contexto aparece en abril de 1997 ‘Dig me out’, el álbum más personal de la banda. Con portada-homenaje a The Kink Kontroversy de The Kinks, la mano de Carrie punteando su guitarra esconde algunas de las mejores canciones de Sleater-Kinney, las más íntimas y las que confirman y definen el sonido del grupo. Canciones más inmediatas como la que da nombre y abre el disco o ‘Words and guitar’, bombas sleater-kinneianas, otras más tranquilas pero de gran potencia como ‘Buy her candy’ o ‘Jenny’ dan cuerpo a este gran álbum que además contiene LA CANCIÓN, mi preferida de todas y también en la que Corin se desnuda. ‘One more hour’, el segundo corte del disco, nos habla de la ruptura, y lo hace de un modo que consigue ponerte un nudo en el estómago. Su vibrante voz suena con más fuerza y rabia (¿contenida?) que nunca, conmueve a cualquiera que haya sido abandonado alguna vez, a todo aquel que haya necesitado agarrarse con fuerza a un último rescoldo de algo. Sin olvidarnos del duo que lanzan en el estribillo es simplemente genial, mientras Corin canta: oh, you’ve got the darkest eyes, I needed it. Carrie replica: I know it’s hard for you to let it got. I know it’s hard for you to say goodbye. I know you need a little more time. No hay mucho más que decir.

Después de ‘Dig me out’, el grupo no paró. A este disco le siguió ‘The Hot Rock’, que salió al mercado en 1999. Un disco menor, sobre todo si lo comparamos con su predecesor. Mucho más calmado y melódico en el que tal vez abusan un poco de los juegos de voces y acaba por volverse un poco monótono. Tras este seguirían dos álbumes que cosecharon muy buenas críticas: ‘All hands on the bad one’, de 2000, y ‘One beat’ de 2002. El primero se considera su álbum más accesible, dejan atrás los peros que se le podría poner a ‘The Hot Rock’ y nos regalan unos cuantos hits como ‘The ballad of a lady man’, ‘The professional’ o ‘You’re no rock n’ roll fun’. ‘One Beat’ representará la consolidación y el reconocimiento a nivel mundial del grupo. Los acontecimientos mundiales articularán este disco que con una mayor madurez sigue la estela de los anteriores y que cerrará la cuatrilogía de Kill Rock Stars.

Sleater-Kinney

Tras abandonar Kill Rock Stars para fichar por otro sello indie emblemático, Sub Pop, y después de reunirse las 3 componentes del grupo en Portland, tras unos años dispersas por diferentes ciudades, se lanza en 2005 ‘The Woods’. En este disco vuelven a reunir toda la potencia que habían volcado en los primeros discos. Su personal sonido se perfila a la perfección haciéndose reconocible por cualquiera, la madurez que han alcanzado personalmente se va a reflejar en sus composiciones y las letras, con un fuerte componente crítico, integran un disco repleto de matices en el que cada canción te sumerge en un universo nuevo. Con este disco conseguirán que algunas de sus canciones alcancen la categoría de hit, incluso para el gran público, por ejemplo, la imprescindible ‘Modern Girl’ o ‘Jumpers’, que esconde una trágica historia: El Golden Gate de San Francisco es el lugar del mundo donde más suicidios hay (incluso existe una peli sobre el tema, ‘The Bridge’ de Eric Steel), 4 segundos que separan la vida de la muerte, esto inspiró a Carrie para escribir esta canción, cuya letra pone los pelos de punta: I took a taxi to the Gate, I will not go to school again. Four seconds was the longest wait.

Cuando todavía teníamos la lengua fuera con The Woods, anunciaron que Sleater-Kinney iba a descansar indefinidamente. El famoso “indefinite hiatus” ha durado 9 años.
Las hemos echado de menos, sí, pero por suerte nunca han desparecido del todo. Corin con su proyecto musical The Corin Tucker Band; Janet con Quasi y (junto con Carrie) con el supergrupo Wild Flag. Y Carrie…Carrie no ha perdido el tiempo. Ha explotado definitivamente en su faceta como actriz, la hemos visto en la serie revelación Transparent. Pero si hay algo que le ha hecho trascender más allá de las propias Sleater-Kinney ha sido Portlandia, serie que ha creado junto con Fred Armisen y en la que se ríen, y hacen reír a los demás, con el paisanaje que habita en Portland.

Pero llegó el 2014 y su sello Sub Pop anunció la reedición de todos sus discos en vinilo, no apto para pobres. Entre “dig me outs” y “call the doctors” un misterioso 7″ blanco con una fecha, 20/1/15, y una canción nueva: ‘Bury our friends’. Efectivamente, el 2015 nos iba a traer de vuelta a Sleater-Kinney. Con una gira mundial que les llevará por USA y Europa y que en España las traerá al festival Primavera Sound (glups!), pero sobre todo, con un disco nuevo bajo el brazo, el aclamado ‘No cities to love’. Un disco que recoge la esencia de las Sleater-Kinney de ‘The Woods’, pero más contenidas, menos cortantes, un poco menos contundentes. No pasa nada, sólo podemos celebrar que Sleater-Kinney han vuelto, escucharemos el nuevo disco tantas veces como haga falta para enamorarnos de él. ¿No es acaso eso lo que hacen los fans? Porque sí, somos fans de la banda más grande del planeta. ¡Que viva Sleater-Kinney!


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